Nacemos con la voluntad de mantener viva la tradición del olivar, heredada durante generaciones, y transformarla en algo nuevo: un aceite que da voz al trabajo, al cuidado y al respeto que siempre han acompañado nuestros campos. Somos un proyecto familiar reciente impulsado por Ana y Jose Juan, donde el legado no es el aceite, sino el olivar, y el compromiso es convertir ese patrimonio en un AOVE que refleje dedicación, conocimiento y pasión por hacer las cosas bien.
Nuestro olivar se encuntra a las orillas del Guadalquivir, un entorno privilegiado que define nuestra identidad. Seleccionamos únicamente aceitunas orientadas al oeste, aquellas que reciben más horas de sol y alcanzan una calidad excepcional. Apostamos por una cosecha temprana, una producción limitada y un cultivo respetuoso con la fauna que habita en nuestros campos, reduciendo al máximo el uso de pesticidas y fitosanitarios. Porque proteger el ecosistema no solo preserva nuestro entorno, sino también se traduce en un aceite más puro, saludable y honesto, pensado para llevar lo mejor de nuestros olivos a cada mesa.
-El legado del olivar hecho aceite-
Cuidamos nuestro olivar de manera tradicional y manual, respetando cada árbol y seleccionando únicamente las aceitunas en su momento óptimo. La recolección es poco mecanizada y cuidadosamente supervisada para garantizar la máxima calidad sin dañar el olivo.
La selección se realiza en el terreno, árbol a árbol, eligiendo solo los frutos con mejor exposición solar y desarrollo. Tras la recogida, la aceituna se muele el mismo día en frío en una almazara de confianza, bajo nuestra supervisión, preservando su frescura y alto contenido en polifenoles.
Nuestra producción limitada combina Picual y Frantoio, un coupage único que equilibra la potencia y estabilidad de la Picual con la frescura y elegancia de la Frantoio, dando lugar a un aceite armonioso, intenso y auténticamente premium.